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OpenAI bloqueó cuentas rusas por influir en Bolivia

OpenAI bloqueó cuentas de ChatGPT usadas desde Rusia en una operación encubierta con foco en Bolivia y Argentina, según la empresa.

Whalemate Labs · Research asistido por IAPublicado:Actualizado 3 min

OpenAI bloqueó cuentas de ChatGPT originadas en Rusia por una operación de influencia encubierta con foco en Bolivia y Argentina. La empresa dijo que la actividad usó sus modelos para redactar contenidos, informes internos y materiales de apoyo, incluidos audios y documentos atribuidos a actores locales.

Actualización 4 de noviembre de 2026: OpenAI sumó detalles sobre la operación y dijo que los operadores afirmaron haber difundido a finales de mayo un audio falso en Bolivia, atribuido a un trabajador de EPSAS. También precisó que ChatGPT fue usado para redactar informes internos, crear contenido para la campaña y elaborar reportes sobre el desempeño de la plataforma ficticia Social Research Center.

OpenAI informó que bloqueó un conjunto de cuentas de ChatGPT originadas en Rusia, utilizadas en una operación de influencia encubierta dirigida a países de América Latina. La empresa dijo que la actividad tenía interés particular en los resultados políticos de Bolivia y Argentina, y que sus modelos fueron usados para redactar contenidos y reportes internos dentro de esa campaña.

¿Qué atribuyó OpenAI a esa operación?

OpenAI dijo que la operación usó sus modelos para producir textos, documentos y material de apoyo interno orientado a intervenir en debates políticos latinoamericanos. Según su descripción, la actividad formaba parte de un esquema de influencia encubierta con cuentas bloqueadas por la compañía.

The Record señaló que la operación rusa, a la que OpenAI llamó "Dark Clark", habría usado ChatGPT para crear documentos supuestamente filtrados y guiones de audios. Esa cobertura indicó además que algunos materiales habrían circulado en línea, aunque no aportó verificación forense independiente sobre los audios.

¿Qué pasó en Bolivia?

En Bolivia, el material disponible apunta a una actividad orientada a influir en debates políticos internos mediante audios y documentos atribuidos a instituciones locales, pero no confirma de forma independiente la autenticidad de esos contenidos. CyberScoop reportó que un audio atribuido a un empleado de la empresa estatal de agua, durante las protestas bolivianas, provocó una desmentida oficial.

OpenAI agregó después que los operadores afirmaron haber difundido a finales de mayo un audio falso en Bolivia atribuido a un trabajador de EPSAS, con una advertencia falsa sobre un corte de agua en La Paz y la declaración de un estado de emergencia. La compañía incluyó ese episodio dentro de la misma operación de influencia encubierta.

La misma cobertura agregó que OpenAI afirmó que estas operaciones lograron insertar narrativas en medios convencionales. Streamline Feed, por su parte, informó que Bolivia Verifica había desmentido un audio viral sobre un supuesto corte de agua en La Paz y que el desmentido citaba a la empresa de agua indicando que el suministro era normal.

¿Qué dudas quedan sobre los audios y los materiales filtrados?

La principal duda es la atribución técnica de esos audios y documentos. The Record y CyberScoop describieron materiales vinculados a la operación, pero ambos textos dejaron claro, según lo disponible, que no hubo una autenticación forense independiente del audio boliviano ni confirmación oficial de que fuera generado por IA.

Otra cobertura de The Record indicó que personas latinoamericanas asociadas a la organización ficticia Social Research Center posiblemente no sabían que trabajaban para operadores rusos. OpenAI añadió que la operación usó ChatGPT para redactar informes internos, crear contenido para sus operaciones y elaborar informes sobre el desempeño de la autodenominada plataforma Social Research Center (SRC). Ese dato, relevante para entender el alcance de la estructura, proviene de la descripción de OpenAI y no de una verificación independiente.

Fuentes

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